Beneficios, perjuicios y cuidados del Sol

María José Espinoza

Docente de la carrera de Enfermería

Universidad Santo Tomás Los Ángeles.

Desde el año 2000 se registran anualmente a nivel mundial alrededor de 60.000 muertes prematuras producto de la exposición de los rayos ultravioleta (UV) provenientes del sol, provocando el 0.1% de carga de morbilidad anual a nivel mundial, principalmente por afecciones oculares, dérmicas, inmunológicas y lesiones celulares de la piel que estimulan la carcinogénesis. Sin embargo, la nula exposición a estos rayos tendría como consecuencia una elevada carga de morbilidad asociada a la carencia de la vitamina D.

Los rayos solares se presentan a nivel mundial durante todas las estaciones del año. Se encuentran compuestos mayoritariamente por rayos ultravioleta de tipo A (UVA) (95% aprox.), los que llegan a la superficie de la piel, atravesando incluso ropa ligera y ventanas.

Si bien, la exposición a los rayos no presenta dolor, generan radicales libres que provocan alteraciones celulares provocando envejecimiento de la piel. Esto último evidenciado a través de arrugas, manchas de la piel y perdida de la elasticidad, en el desarrollo de intolerancia al sol, sobre todo en personas de piel clara, y en el desarrollo de cánceres de piel, por las alteraciones del ADN celular.

Los rayos ultravioletas solares también se componen de los UVB, responsables del bronceado de la piel y de las quemaduras solares, reacciones alérgicas agudas o crónicas al sol, depresión del sistema inmune por exposición prolongada y, al igual que los rayos UVA, alteración del ADN celular de la piel.

Los rayos UVC son un tipo de radiación solar menos conocida debido a que son bloqueados por la capa de ozono; sin embargo, es uno de los que mayor daño provocan a nivel del ADN celular.

Pese a los perjuicios mencionados anteriormente, la luz solar es la responsable de activar la producción de la vitamina D, la que participa de procesos de homeostasis del calcio y el fósforo. Su déficit se ha relacionado con un mayor riesgo de infecciones, diabetes tipo 1 y 2, patologías cardiovasculares, obesidad, asma, enfermedad inflamatoria intestinal, algunos tipos de cáncer (colon, mama, próstata y ovario) y de ciertas enfermedades neurológicas como la depresión, esquizofrenia y esclerosis múltiple. Es por esto que se recomienda recibir luz solar en horarios adecuados y por 15 minutos diarios; es decir antes de las 11:00 horas y después de las 16:00 horas, utilizando además protector solar.

Por lo anterior, es necesario conocer las adecuadas conductas de autocuidado frente a la exposición solar y reconocer adecuadamente los mecanismos de protección de los agentes nocivos del sol, como por ejemplo el adecuado uso de protector solar y los tiempos de exposición al sol.

El uso de protector solar se encuentra estandarizado, sin discriminar el factor que posee y el tipo de piel en el que será aplicado; por lo demás, las personas lo adquieren mayoritariamente en base el precio que éste tiene, poniendo en riesgo la salud de quienes se exponen frecuentemente al sol. Lo anteriormente mencionado implica conocer las características técnicas que las cremas bloqueadoras poseen como, por ejemplo, el denominado índice o factor protector (IFP – SPF), cuyo número indica el tiempo que se encontrará protegida la persona de los perjuicios del sol, de lo que se desprende que además de la cantidad de protector aplicado en la zona a proteger, se debe aplicar con la frecuencia correcta, idealmente cada dos horas, si el tiempo de exposición es prolongado.

Las estrategias de prevención de los daños provocados por la radiación solar están centradas en la reducción del tiempo global de exposición al sol; por ello, se recomienda especialmente que, a mediodía, las personas lleven ropas adecuadas, utilicen gorro, lentes y se apliquen fotoprotectores cada una o dos horas, sobre todo con índices UV moderados o altos, es decir sobre 3.