Los Ángeles: una historia de contaminación atmosférica que no termina

Durante estos días se torna común enfrentarnos a las situaciones de pre-emergencias y emergencias por saturación de material particulado, principalmente por el uso de leña como medio de calefacción domiciliaria. Por otra parte, el Plan de Descontaminación Ambiental (PDA) sigue su lento trámite burocrático en el ente controlar, que parece no entender que la salud de las personas debería ser la principal preocupación y emergencia a resolver.

Estas situaciones, sin duda, reflejan que la problemática de contaminación atmosférica es una falla principalmente de planificación gubernamental de mediano y largo plazo, que no ha sido capaz de visualizar lo urgente, siendo casi rutinario olvidarse de este tema durante los meses estivales y reactivarse con el clamor de la gente realizando acciones con resultados parciales que solo la mitigan temporalmente.

Para muestra un botón: en la ciudad existen solo dos monitores para medición de la calidad del aire, hoy solo funciona el que se ubica en el sector de laguna Esmeralda; ¿acaso es suficiente para detectar aumento de material particulado a una ciudad con una población urbana de 160.000 habitantes?.

Hace unos días, participé del seminario organizado por la Universidad Tecnológica Inacap de Los Ángeles, en el que se comentaron una serie de ideas a corto, mediano y largo plazo tendientes a construir una ciudad limpia y sustentable en donde se definía que, los actores principales somos nosotros, quienes vivimos y hacemos ciudad los que debemos ser protagonistas activos del nuevo aire que necesitamos y de la comuna que queremos para nosotros, nuestros hijos y nietos.

Es por ello que, es necesario comenzar a tener una participación activa en la concreción de las soluciones y abordar un desafío aún mayor que es generar un cambio cultural que nos permita construir juntos una ciudad ambientalmente más saludable. Esto, involucrará entre otros aspectos fomentar el reciclaje, ser responsables con nuestros desechos, cambiar el uso de leña por energías no contaminantes, entre otros. Este cambio cultural puede ser lento, pero si no iniciamos este proceso de transformación, las medidas que impulsará el PDA, serán ineficientes al largo plazo.

Por nuestra parte, la Cámara Chilena de la Construcción, a través de su Comisión de Eficiencia Energética, iniciará pronto una campaña informativa y preventiva, que permitirá informar adecuadamente a la comunidad sobre la contaminación y las energías eficientes para calefaccionar el hogar, y de esta forma, juntos, construir una mejor ciudad para todos.