Taller de cocina devuelve funcionalidad a pacientes con Parkinson y secuelados de ACV

Apetitosas recetas, fáciles de hacer y sobre todo nutritivas son las que han aprendido a confeccionar las participantes en el taller de cocina dirigido a pacientes con Parkinson y secuelados de Accidentes Cerebro Vasculares (ACV) del CESFAM Norte “Dr. Atilio Almagiá Pereira”.

La iniciativa ha sido muy bien recibida por este grupo de usuarias, quienes han podido recuperar parte de su funcionalidad practicando su motricidad fina y, a la vez, han accedido a educación y elaborado sus propias creaciones con elementos saludables.

Camila Poblete, nutricionista del centro de salud, especificó que el éxito de este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración de los profesionales del Centro Comunitario de Rehabilitación (CCR) del CESFAM y al compromiso demostrado por las alumnas internas de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás.

Las mayores dificultades que se han visto más que nada ha sido el tema de la manipulación de los instrumentos, como el utilizar algo que es tan fácil para nosotros como el pelar, utilizar un cuchillo o el tratar de sujetar o generar un soporte para manipular o para hacer algún procedimiento, por su condición, a ellos les dificulta mucho realizarlo. Por eso estos talleres se hacen en conjunto con kinesiólogos, con terapeuta ocupacional; ya que también les damos la opción de ver algunos materiales que se pueden encontrar en la casa para facilitar estas acciones”.

Rosario Lynch (60), paciente con Parkinson nivel 4, es una de las beneficiarias de este taller. Junto con destacar lo aprendido a lo largo de las sesiones, valoró la oportunidad de conocer y compartir con personas que han vivido similares experiencias, con las cuales se ha generado un vínculo más profundo gracias a esta actividad.

Me encantó el grupo porque somos todas unidas. A mí me ha servido mucho, por ejemplo yo conté en mi casa que estaba en este grupo. Mi familia me regaló un horno eléctrico que también lo estamos ocupando aquí en el grupito, porque no teníamos. Entonces, veo que yo todavía puedo hacer mis cosas, aunque cuesta pero no es difícil, a mí no me la va a ganar. Entonces estoy muy orgullosa por lo que estoy aprendiendo, es como mi primera vez”.

El taller considera la participación de 7 personas y 10 sesiones de cocina. La pretensión de los encargados de esta iniciativa es extenderla a nuevos grupos con similares condiciones de salud.