Tres menores muertos: ¿ Cómo prevenir sus caídas a piscinas y que se ahoguen?

El docente de la carrera de Enfermería de Santo Tomás Los Ángeles, Tomás Wood, entregó una serie de recomendaciones para evitar que este tipo de situaciones ocurran y, asimismo, las acciones necesarias en caso de presenciar una.

Para ninguna persona debiese ser un misterio que, en la piscina, el más mínimo descuido puede transformarse en una verdadera tragedia, especialmente si existen niños involucrados. y es que, en esta línea, ya son tres los casos registrados en la Provincia de Biobío, donde menores han fallecido tras caer al agua, mientras disfrutaban de una tarde recreacional junto a sus familiares.

En todos estos casos, las maniobras de reanimación y los esfuerzos de sus cercanos y especialistas fueron en vano. ¿Qué hacer entonces, para evitar que este tipo de situaciones sucedan? o ¿qué acciones ejecutar en caso de verse enfrentado a ello?

El Enfermero y Académico de la Escuela de Enfermería de Santo Tomás Los Ángeles, Tomás Wood, entregó algunas recomendaciones al respecto.

ESTAR SIEMPRE ATENTOS

Evitar situaciones de riesgo. Éste es uno de los principales factores que debiesen ser considerados, si lo que intenta es prevenir que un menor caiga al agua en lugares donde hay piscinas, ríos o mar. Por lo mismo, “los niños deben estar siempre a la vista de los papás, porque en cualquier segundo o pestañeo pueden suceder este tipo de situaciones. El agua es sumamente atractiva para los menores, entonces hay que estar vigilándolos”, relató el docente.

Si un determinado lugar -sea público o privado- cuenta con una piscina, éstas deben estar totalmente resguardadas con rejas. Sin embargo, el profesional de la salud llamó a no confiarse puesto que -a veces- los menores se las ingenian para traspasar dichas barreras y meterse al agua.

MEDIDAS DE SEGURIDAD.

Recuerde siempre utilizar medidas de seguridad, como chalecos salvavidas para que los pequeños no se hundan; enseñarles aspectos básicos de nado es también un factor crucial. Actualmente, “en Los Ángeles existen escuelas, incluso de bebés, para empezar a enseñarles flotabilidad”, sostuvo Wood.

Ahora, el panorama puede cambiar radicalmente cuando una persona -sea niño o adulto- cae a una piscina y comienza a ahogarse. ¿Qué hacer en un caso como éste?

Cuando uno presencia a una persona dentro de la piscina, ya sea niño o adulto, lo primero es sacarlo y comenzar inmediatamente maniobras de reanimación. También es crucial que -mientras se hagan estas maniobras- llamen al servicio de emergencia (SAMU); no sacamos nada con hacer maniobras si es que no hay relevo y no llegan las personas experimentadas”, explicó el Académico.

Evaluar la contingencia es lo primero que se debe realizar antes de comenzar con las maniobras de reanimación y mientras llegan los equipos de emergencia. Es decir, saber si el niño está o no inconsciente; para ello, puede hablarle o moverlo un poco, ver si respira y tiene pulso.

Si no late el corazón, hay que empezar con maniobras de masajes cardiacos porque estamos en presencia un paro cardiorrespiratorio; por lo tanto, hay que empezar maniobras de resucitación”, expresó Wood.

Fundamental es comenzar con estas técnicas lo más tempranamente posible. Ideal es que quien las realice tenga conocimientos del tema, aunque sea un poco: la sobrevida es mejor cuando se inician las maniobras por parte de las personas que presencian, a esperar que llegue la ambulancia para hacerlo, agregó el profesional.

ADQUISICIÓN DE CONOCIMIENTOS

En caso de que se trate de un accidente doméstico, un factor importante es que los padres o la persona que esté a cargo del menor tengan los conocimientos necesarios en caso de enfrentarse a una situación compleja y que requiera de primeros auxilios.

Si éste se registra en un sector público, es trascendental contactar inmediatamente al Salvavidas; “cuando uno va a un lugar público, dentro de las medidas de seguridad es que la piscina, el centro recreacional o la playa tenga un salvavidas, porque estas personas deben estar entrenadas para realizar las maniobras de salvataje”, recalcó Wood.

En caso de que el accidente no se pueda prevenir, mantenga la calma, saque a la persona del agua, pero, al mismo tiempo, evite convertirse en un potencial riesgo. A modo de ejemplo, no intente rescatar a alguien que cayó o se ahoga a una zona profunda si no sabe nadar, ya que “al final seré yo quien se convierta en una víctima más y no estaré ayudando a nadie”, enfatizó Académico.

Las maniobras de reanimación deberían más bien ser aprendidas en la práctica por lo que resulta un tanto difícil entregar ciertas técnicas a través de la teoría. Sin embargo, Wood entregó algunos consejos que podrían considerarse al momento de enfrentar una situación como ésta.

Lo importante son las compresiones toráxicas que se hacen, dependiendo del tamaño y edad del niño, desde un lactante que puede hacerse con los dedos de la mano, hasta un niño mayor que se tenga que realizar con las manos”, relató el profesional de la salud.

Para ello, será necesario poner los dedos, las palmas de las manos o las dos manos, dependiendo del tamaño del niño, más menos en el tercio medio del esternón y hacer compresión.

Al momento de realizar dicha maniobra debe arrodillarse al lado de la persona, lo más cercano a ella; no olvide dejar los brazos extendidos al momento de ejecutar la reanimación, especialmente cuando se trata de una persona grande.

En el movimiento de la compresión no se doblan ni codos ni hombros: el movimiento se hace con la cadera. Ahora bien, “si la persona es experimentada puede alternar compresiones con ventilación (o respiración artificial), pero lo más importante es comprimir el corazón para que éste envíe la sangre necesaria al cerebro y a los órganos importantes”, recalcó el docente.