Vacaciones con personas mayores con dependencia: un desafío posible

Muchas familias están próximas a disfrutar de unas merecidas vacaciones en lugares que les permitan la desconexión de la ciudad. Todas las personas mayores se benefician al integrarse a las vacaciones familiares o comunitarias, pues éstas favorecen la socialización y el bienestar psicológico; ya que el hecho de relacionarse con otros mejora el estado ánimo, aumenta la actividad física y estimula la mente.

Sin embargo, cuando nos encontramos con adultos mayores que presentan algún grado de dependencia física y/o cognitiva la época estival puede significar una complicación para sus cuidadores y su grupo familiar. No sabemos si es adecuado o no llevar de vacaciones a nuestro familiar mayor que presenta algún grado de pérdida de su funcionalidad, es decir, que tiene dificultad para realizar actividades de la vida diaria por problemas de salud, tanto físicos (trastorno de la marcha) como cognitivos (pérdida de memoria).

En este contexto, las personas mayores con un nivel de dependencia leve a moderada, o demencia en etapas iniciales, pueden beneficiarse mayormente de la integración a las vacaciones familiares. Para ello, se deben considerar algunas estrategias de adaptación a las nuevas rutinas de las vacaciones y para que sus limitaciones físicas sean bien llevadas por su entorno. Es importante conocer la opinión de la persona mayor y que exista un compromiso de colaboración entre los integrantes de la familia para que esta experiencia sea muy satisfactoria para todos. Se debe considerar el grado de sobrecarga que tiene el cuidador principal de la persona mayor, pues en la mayoría de los casos es un familiar directo como esposa(o) e hija(o). Si el cuidador comparte vacaciones con la persona mayor con dependencia, este rol debe recaer en otro, para que logre desconectarse de este cuidado.

Una vez tomada la decisión y organizadas las estrategias de cuidado, se recomienda elegir un destino conocido o significativo para ellos (por ejemplo: la ciudad cuando vacacionaba con su familia), ya que será más fácil su adaptación a este lugar. Este aspecto es muy relevante, ya que las personas con demencia sufren mayor confusión cuando salen de su espacio habitual, porque la enfermedad afecta su capacidad para planificar, iniciar o completar una actividad. Por esto, la interrupción de su rutina diaria, como las vacaciones, puede aumentar su ansiedad. Trate de mantener la rutina habitual lo más posible, como los horarios de comidas y para dormir, y de llevar objetos que para él o ella sean familiares.

En personas con alteraciones conductuales como actitudes desinhibidas, agresivas, con alto riesgo de caídas o de descompensación de enfermedades crónicas, puede ser una buena opción el ingreso temporal a un Establecimiento de Larga Estadía (Residencia para Adulto Mayores) u optar por salidas en el día a lugares cercanos.

Carolina Núñez
Académica Escuela de Enfermería
Universidad Central