Los ciudadanos organizados podemos decirle NO a la violencia, venga de donde venga.

 Por: René Núñez Ávila

Abogado y profesor de la Universidad de Chile

Los ciudadanos organizados logramos paralizar -al menos temporalmente- la instalación de una planta recicladora de plomo en la comuna de Los Angeles porque atentaba contra la vida humana, animal y el medioambiente. Pues bien, los ciudadanos organizados podemos decirle NO a la violencia, venga de donde venga.

Europa está sufriendo ataques terroristas de manera mensual. Personas indolentes, toman un auto o un arma mortal y asesinan a personas inocentes en las calles, barrios, cines o pubs de distintas ciudades.

Ellos justifican sus acciones en diversos fundamentos sea religioso, político y/o moral pero siempre tratando de lograr algo mediante el uso de la violencia.

En nuestro país, gracias a Dios, no tenemos este terrorismo pero si estamos empezando a evidenciar acciones cada vez más violentas en nuestra zona (Alto Bio Bio por ejemplo) y la Araucanía.

Las muestras de repudio son unánimes pero es necesario una reflexión y orientación a la ciudadanía.

Nadie niega que el Estado de Chile está en deuda con el pueblo mapuche, que falta un reconocimiento constitucional expreso a su identidad y respeto por su cultura ancestral con acciones y medidas concretas. Falta voluntad política para avanzar y tomar medidas urgentes de consenso.

Pero al mismo tiempo, un grupo de personas quema iglesias y camiones, generando miedo y terror en la población ya que existe la sensación que en cualquier instante me toca a mí.

Si existe ese terror o miedo en la población, estos delitos derivan en delitos terroristas. En efecto, el artículo 1º de la Ley 18.314 que determina conductas terroristas y fija su penalidad establece que: “Constituirán delitos terroristas los enumerados en el artículo 2º, cuando el hecho se cometa con la finalidad de producir en la población o en una parte de ella el temor justificado de ser víctima de delitos de la misma especie, sea por la naturaleza y efectos de los medios empleados, sea por la evidencia de que obedece a un plan premeditado de atentar contra una categoría o grupo determinado de personas, sea porque se cometa para arrancar o inhibir resoluciones de la autoridad o imponerle exigencias”. Por su parte, el artículo 2° señala, entre varios, los delitos terroristas: homicidio; lesiones; secuestro; envío de cartas o encomiendas explosivas; incendio y estragos, etc.

En suma, si somos una ciudadanía mucho más alerta y exigente, debemos conocer a cabalidad el conflicto mapuche y trabajar, al menos, dos acciones: exigirle a la autoridad que solucione el problema de fondo del pueblo mapuche y decirle a no a la violencia terrorista que lentamente asoma en nuestra país.