¿Recimat = Recimet? ¿Calama = Los Ángeles? Plomo = Plomo, y punto

Aquí, parte de la historia de una planta procesadora de plomados y los conflictos enfrentados

El dicho popular menciona que “Cuando el Río suena, es porque piedras trae” y quizá hoy es cuando más hace sentido esa frase.

En nuestra ciudad se pretende instalar una planta de reciclaje de plomo y aunque para hacerlo deba estar todo en regla, los requerimientos, los permisos de las entidades de salud, medioambientales y sanitarias, el cumplimiento de la normativa, etc. queda en la población el temor de que algo pueda estar o salir mal.

Por ello conocer lo que pasa en otros lugares en los que una planta de este tipo ya funciona, puede servir como medio comparativo y permitir tomar una propia apreciación de los hechos.

Por ello, cómo en nuestro país existe sólo una planta de reciclaje de plomo en Calama, averiguamos como se relaciona esta planta con la población de esta ciudad y fue esto lo que encontramos. Lo exponemos para que usted se forme una idea de lo que podría suceder en nuestra ciudad si otra símil de RECIMAT (en este caso RECIMET) se instalara en Los Ángeles.

La  empresa Recicladora Ambiental (RAM) – Recimat es la única que tiene los permisos y tecnología para reciclar las baterías, separar sus elementos y darle un nuevo uso. Su historia comenzó el 2004, con la promulgación del DS N°148 sobre residuos peligrosos, el cual obligaba a ciertas industrias, como la minera, a hacerse cargo de sus desechos.

La historia del funcionamiento de esta Empresa no ha estado exenta de complicaciones.

El Mostrador, da cuenta que “el 7 de enero de este año, la Seremi de Salud de Antofagasta decretó la prohibición de funcionamiento de Recimat, tras constatar altos niveles de plomo en el área de fundición, con rangos de 19 veces superiores al límite permisible y en la zona de barra de 43,6 veces sobre la norma.

A pesar de ello, indica la nota de prensa, la autoridad sanitaria repuso el funcionamiento de la empresa a fines de ese mes, motivo por el cual los consejeros regionales -de manera unánime- solicitaron explicaciones a las seremías de Salud y Medio Ambiente de la Región de Antofagasta”.

El Diario U Chile en su versión del miércoles 1 de febrero de 2017 dice:

“El 16 de enero, el Concejo de Comunidades del Oasis de Calama ingresó un documento al Servicio de Evaluación Ambiental, donde se manifiesta la necesidad de que el proyecto denominado Complemento Módulo RAM (Empresa Ram Ltda, Recimat), sea evaluado por parte de las instituciones gubernamentales a través de un Estudio de Impacto Ambiental.

El argumento de la comunidad es que una Declaración de Impacto Ambiental no contemplaría la fiscalización de la pretensión de la empresa de duplicar su producción y construir una nueva fundición.

El Consejo acusa los impactos que la expansión tendría en poblaciones aledañas en las que se incluye a comunidades indígenas cercanas y protegidas por el Convenio 169 de la OIT”.

The Clinic on line en su edición del 16 de Marzo del presente año señala:

 “En 2008, el ingeniero boliviano Jaime Solís Ticona, falleció producto de la explosión de un horno de fundición de plomo de la empresa RAM (o Recimat) en noviembre del 2008. Otros tres trabajadores resultaron heridos en el mismo accidente.

Siete años después, a mediados de 2015, otro empleado de la empresa falleció por una enfermedad que tendría relación con su trabajo. Alfredo Almendras, oriundo de Cochabamba, esposo y padre de familia, sufrió una leucemia.

The Clinic continúa diciendo “A raíz de su deceso, los trabajadores de RAM se sometieron a exámenes de sangre para medir la presencia de plomo en su organismo. Los resultados, expresados en microgramos por mililitro de sangre por la Mutual de Seguridad, arrojaron resultados preocupantes: hasta 46ug/100ml se detectó en Carlos González, un joven de 23 años que hacía el aseo en la industria. Según el Decreto 594 sobre Condiciones Sanitarias y Ambientales Básicas en los Lugares de Trabajo, el tope “normal” son 40ug/100ml”.

Los habitantes de Calama, las organizaciones sociales, territoriales, medioambientales, etc., se encuentran enfrascados en una batalla épica con el objeto de lograr que la empresa se retire de la ciudad, amén de obligarles a elaborar un estudio medio ambiental, que demostraría el nivel de contaminación en que viven, según estas mismas organizaciones.

Mientras tanto El mercurio de Calama del 1 de febrero de 2017 da a conocer a la población que “En conjunto con el Colegio Médico, la Sociedad de Pediatría Chilena filial Calama, se sumó a la demanda que están llevando a cabo agrupaciones ambientalistas, juntas de vecinos, establecimientos educacionales y comunidades indígenas para exigir un estudio de impacto ambiental sobre el funcionamiento en Calama de la empresa RAM Recimat, dedicada al reciclaje de baterías, cuyo principal elemento es el plomo”.

El Mercurio, continúa aseverando que el vicepresidente de Pediatría, doctor  Iván Silva, señala que al realizar una evaluación de lo expuesto por las organizaciones que denuncian, tomaron la determinación de apoyar al movimiento “No más plomo en Calama”.

El diario Calameño continúa diciendo que el doctor Silva indica: “Los niños están siendo muy afectados por toda la problemática de contaminación en la ciudad (…) la contaminación de este tóxico que es un producto químico generador de daño de todos los sistemas y especialmente en los primeros años de vida de nuestros pequeños, que es cuando su cerebro se está desarrollando a mayor velocidad. Por lo tanto cualquier daño generado por este tóxico produce cambios brutales en lo que va a ser su vida”.

Aún más, el diario nortino también agrega que  “el presidente del Colegio Médico en Calama, Sergio Silva, aseguró que en estos momentos existen niños con algunas patologías que podrían ser producto de la contaminación por plomo. Necesitamos un estudio de impacto ambiental, en el cual se visualice qué está sucediendo con esta empresa”.

Según informó El Mostrador el día 27 de Abril de 2016 “El viernes 22 de abril, la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) informó que su sede de Antofagasta se encuentra investigando una denuncia interpuesta por siete ex trabajadores de la empresa Recimat, también conocida como RAM…” o Inppamet de Calama, ubicada en avenida Las Industrias N° 341, Barrio Industrial Puerto Seco. Se acusa a la compañía integrante del grupo Tehmcorp de “ampliar al doble y de manera irregular” el horno de fundición de plomo proveniente de baterías en desuso, con la consiguiente contaminación a los trabajadores y a la población adyacente. Cabe hacer presente que esta empresa es la única autorizada en el país para fundir plomo de baterías provenientes de los distintos puntos del territorio nacional.

De acuerdo a la versión de un comunicado, los ex operarios acompañaron exámenes médicos realizados por el laboratorio de la Mutual de Seguridad de Calama, en los que se verifica que presentan altos niveles de plomo en la sangre, producto de la exposición a este contaminante en las instalaciones de dicha compañía. Los ex trabajadores, además, acusaron que la compañía está ubicada en una zona crítica, ya que en el entorno de ella se encuentra el nuevo Instituto Teletón de Calama (800 metros), que atiende regularmente a más de 450 niños; las villas Kamac Mayu y Los Volcanes; los recintos educacionales jardín infantil San Nicolito, las escuelas de párvulos Ansco y Quilla Antay, la escuela básica Kamac Mayu, las aguas del cauce del río Loa y las instalaciones de la empresa Avícola Ariztía, que se encuentra frente a la cuestionada Recimat.

“Tras tomar conocimiento de la denuncia (la prohibición de funcionamiento de la planta por parte de la Seremi de Salud de Antofagasta), los dirigentes de las juntas de vecinos de las villas adyacentes a la empresa Recimat iniciaron una campaña informativa para protestar ante las autoridades por el funcionamiento de la empresa y, a la vez, han manifestado su preocupación producto de que la compañía ingresó en diciembre del año pasado una solicitud para ampliar al doble el horno de fundición, sin que la comunidad haya sido debidamente informada. A la fecha, esta solicitud ha sido aprobada por diversos organismos regionales”.

El presidente de la Junta de Vecinos Nº 19 de la Villa Kamac Mayu, Oscar Esquivel, informó que recientemente los vecinos conformaron una comisión investigadora para determinar los daños a la salud y al medio ambiente, cuya primera reunión estaba fijada para el martes último.

Por su parte El gerente de Medio Ambiente de RAM, Ivo Ivicevic en entrevista con El Diario de Antofagasta del 28 de Abril de 2016 “no reconoció a los denunciantes como ex trabajadores de la empresa y afirmó que no han sido notificados de ninguna investigación que esté realizando la Superintendencia de Medio Ambiente, indicando que si así fuera, “tenemos la más absoluta disposición a entregar todos los antecedentes que sean necesarios y que permitan aclarar la situación planteada. No tenemos nada que esconder”

Asimismo, descartó que la empresa haya ampliado sus instalaciones en forma ilegal y, por el contrario, enfatizó que se han invertido US$ 6 millones desde 2010 a la fecha para realizar mejoras técnicas de ingeniería que “nos han permitido aumentar nuestra capacidad de procesamiento de baterías en desuso, cumpliendo con toda la normativa ambiental y dentro de la Resolución de Calificación Ambiental con la que contamos”.

Estas declaraciones contrastan con el hecho que el gobierno, a través de la Secretaría Regional Ministerial de Salud de la Región de Antofagasta, abrió un sumario sanitario en contra de la empresa RAM Recimat, debido a la explosión del  horno de fundición, en el que resultó gravemente herido Francisco Gallardo Ayavive el pasado domingo 21 de agosto. La empresa no habría informado de este accidente a la autoridad sanitaria, como lo establece la normativa vigente que protege la salud de los trabajadores.

Por lo tanto, con fecha 30 de agosto de 2016 se realiza investigación del accidente, generando entrevistas, inspección en terreno y solicitud de antecedentes” y que “por las deficiencias detectadas en el marco de la investigación de este accidente y del estado del equipo en materias de seguridad, se da inicio a un sumario sanitario”.