“No queremos ser Til Til “

Por: René Núñez Ávila

Abogado y profesor de la Universidad de Chile

No queremos ser Til Til pero lamentablemente para allá vamos...ya que se acerca fuertemente el negocio de la basura a nuestra zona, con la venia de las autoridades.

Han llegado a la zona dos empresas monopólicas que se instalaron en nuestra zona: KDM y Recimet, contando (la primera) o necesitando contar (la segunda), con los permisos de la autoridad respectiva.

En efecto, existe un privilegio monopólico que tiene la empresa Recimet Ltda. en Chile y supuestas “redes políticas que posee”. Informaba el 2016 El Mostrador que Recimet Ltda. es asesorada por Gescam, consultora ambiental de Hernán Durán de la Fuente, cuñado del ex Presidente Ricardo Lagos. Según Gescam, la consultora “ha asesorado a RAM hace varios años en distintos temas de gestión ambiental, por ejemplo, haciendo auditorías de cumplimiento de sus RCA y dando recomendaciones para mejorar la gestión. No ha asesorado a RAM en la parte de salud ocupacional, que es el tema del sumario. Por lo tanto no hay relación”.

El mismo diario informa que Recimet Ltda. opera su planta hace 15 años y se encuentra en el sector Puerto Seco de Calama. Es la única empresa en Chile autorizada para procesar baterías de vehículos y estacionarias para extraer el plomo. El 7 de enero de 2016, la Seremi de Salud de Antofagasta decretó la prohibición de funcionamiento ya que “se constató que los límites de plomo en términos ambientales fueron sobrepasados más allá de lo permitido (…). La empresa presenta deficiencias en materia de salud ocupacional y manejo de residuos peligrosos”. En la decisión pesaron las muestras de 29 trabajadores contaminados con plomo en la sangre, exámenes a cargo de la Mutual de Seguridad realizados el último trimestre de 2015 y que provocaron la preocupación de los trabajadores de la empresa. Extrañamente, 15 días después, se levantó la prohibición por parte de la autoridad.

Entonces, existe plena conciencia que estas empresas contaminan pero la autoridad no toma medidas que salvaguarden a la población (que es su deber), lo cual genera suspicacias de todo tipo.

¿Uno se pregunta por qué tienen tantas facilidades de operar estas dos empresas y por qué no se puede confiar en la autoridad que debería de plano rechazarlas e indicarles que busque terrenos lejos de todo y en medio de la nada, lejos de asentamientos humanos, rica biodiversidad y belleza notable de nuestra zona?

Si la autoridad velará por todos los chilenos, esta empresa no podría funcionar pero penosamente constatamos que -lentamente-, en vez de oponerse con fuerza, van dan permisos y beneplácitos, haciendo sólo exigencias pero con la finalidad de permitir su funcionamiento.

Por lo mismo, es saludable que toda la comunidad se una y persevere en la oposición a esta planta ya que por razones inexplicables siguen avanzando en su tramitación pese a una evidente oposición de todos.

La única manera de entender el avance de estas empresas en la zona es que cuentan directa o indirectamente con redes de influencia y protección al interior de las oficinas de la administración, sea cual sea.  Lo cual genera repudio no solo a las empresas sino -con mucha fuerza- a quienes les están ayudando a que funcionen.