Primarias: una elección que le gana al fútbol y los vaticinios de todos los sectores.

René Núñez Ávila

Abogado y profesor de la Universidad de Chile

Este domingo 2 de julio de 2017, se vivió una jornada democrática como corresponde.  Aparte de lo obvio de quién ganó: Sebastián Piñera y Beatriz Sánchez, quedan lecciones adicionales.

Primero.  El Voto chileno en el extranjero.  Por primera vez en la historia, tuvimos recuento de votos en distintos y lejanos lugares del planeta. Aquello que era impensado hace años, hoy es una realidad. Esto demuestra que somos capaces de avanzar hacia una mayor participación democrática, sin temores. Quizás, fue baja la participación pero sin duda es un logro y otro derecho más para las personas, que se incorpora definitivamente al catálogo.

Segundo. Se consagra la elección de candidatos por la vía de las primarias. Otro logro de los ciudadanos es permitir que seamos nosotros los que elegimos a los candidatos y no lo hagan las cúpulas de los partidos en sesiones o juntas con voto secreto, -entre cuatro paredes- donde existe una eventual poca transparencia. Lo que le sucedió a nuestro ex Presidente Lagos, no debe volver a suceder. Lo mismo el restarse de un proceso tan transparente. Sea quien sea, cuando deban elegirse candidatos, es ideal, ético y legal someterse siempre al voto de los ciudadanos. Ojalá algún día pero pronto, se implemente (de manera segura), el voto electrónico para que sea más fácil votar, no solo para primarias de candidatos a Alcaldes y Presidentes  sino también para cargos de Diputados, Senadores y otros cargos públicos.

Si deseamos renovar la política y deseamos superar estos momentos de desconfianzas y decepción,  devolverle a los ciudadanos la soberanía popular es crucial. Todos contamos. Nadie sobra en Chile.

Tercero. La gente sí participó pese al fútbol (1.800.000 votos aproximadamente). Y participó mucho antes. Los debates tuvieron alta sintonía, en radio y en TV, la gente escuchó las ideas de todos, se quedó hasta tarde para verlos.  No existe duda que la gente ansía más desarrollo, más trabajos dignos  pero más justicia social. que no solo le vaya bien a unos pocos sino que a muchos. Nivelar la cancha pero para incorporar a más jugadores y subir a todos al tren del desarrollo, en especial a los más vulnerables: niños, los adultos mayores, lo más pobres, los jóvenes estudiantes y proteger a la clases media. 

Como decía cierto mensaje que se publicaba en redes sociales: igual que nuestra generación dorada del fútbol: que nos respetemos y trabajemos juntos… que Chile sea como nuestra selección.