Cuentos de Ladrón

J.C.C. Paseaba por las calles de Yumbel con las manos en los bolsillos. Miraba para todos lados como buscando algo. No sentía el frío, sólo quería encontrar el lugar preciso.

Al llegar a calle Tucapel, vio una casa que parecía no tener moradores. El sexto sentido de un ladrón le ayudó a darse cuenta de ello. Saltó al interior y buscó un botín de fácil acceso. Sus pretensiones no eran tan altas. En medio de la oscuridad su olfato de malhechor le ayudó a encontrar el premio a su osadía. Un cilindro de gas de cinco kilos era el trofeo apropiado,  pequeño, fácil de llevar, cómodo en el caso de tener que darse a la fuga. Un parlante portátil negro completó el paquete y considerando que era más que suficiente, saltó de vuelta a la calle y emprendió la retirada.

Corrió un par de cuadras. Cuando se cansó, comenzó a caminar. Había logrado su cometido. Ahora sólo le quedaba pensar como reduciría las especies para transformarlas en dinero.

Ya sin el temor pegado en el cuerpo, caminando por el recinto Estación divisó presencia policial. Miró a su costado, donde colgaba desde su mano el cilindro, por lo que cuando Carabineros le ordena detenerse no lo piensa dos veces y emprende la huida. No está en sus pretensiones el abandonar su botín así que rompe a correr con él a cuestas. Siente a sus espaldas los trancos apresurados de los policías cada vez más cerca. Al llegar al cruce peatonal ferroviario sus fuerzas lo abandonan y es alcanzado por los policías. Estaba todo perdido.

J.C.C, de 22 años, fue detenido a las 00:15 hrs. por la S.I.P. de la 5ta, Comisaría de Yumbel y quedó a disposición del Ministerio Público.