“Lo único constante hoy es el cambio”

Por Mario Pulgar Painemal

Ingeniero Comercial y MBA

Consultor Empresarial y Docente Educación Superior

Esta aparente contradicción es la afirmación que mejor refleja la realidad del entorno de las empresas hoy. El entorno empresarial es definido como el área que rodea a la empresa y en la que ésta desarrolla su actividad.

Las organizaciones empresariales son sistemas sociales abiertos, es decir, impacta y a su vez recibe influencia de su entorno. Por lo tanto, la empresa no puede estar ajena a los cambios que experimenta el medio en la que se desenvuelve, pues más temprano que tarde se verá afectada por él.

La palabra cambio habitualmente genera sensaciones encontradas tanto en las organizaciones como a nivel personal. La incertidumbre de enfrentar algo desconocido o quizás los grandes deseos de mantenernos en un estado al que ya estamos acostumbrados y que dominamos, nos hace, algunos más y otros menos, sentir aversión al cambio.  Lo cierto y concreto es que los cambios constantes y cada vez más veloces han llegado para quedarse. Es así que se hace necesaria una nueva actitud frente a ellos. El cambio debe ser internalizado en las organizaciones como una oportunidad, de adecuarse al entorno, de revisar sus procesos internos, de revisar su estructura, en fin, debe concebirse como una forma de estar en constante mejora. Es en el entorno cambiante de la empresa en la que ésta definirá su futuro, por lo que se hace muy relevante anticiparse a sus competidores y asimilar el cambio para estar preparada para enfrentar los desafíos que le depara el futuro.

Pero, ¿qué cambia en el entorno de las empresas? La respuesta es simple pero a la vez muy compleja: todo. Cambia la tecnología, cambian los competidores, cambian los proveedores, cambia la economía, cambian las leyes, pero, principalmente cambian los consumidores. Cambian sus gustos, sus preferencias, sus lealtades, cambian las formas como se relaciona con los productos y marcas. Hoy tenemos un consumidor empoderado, “informado”, o al menos así lo cree,  de sus derechos, exigente, esto nos presenta muchos desafíos. ¿Cómo estar a la altura de estos cambios? ¿Cómo leerlos adecuadamente? ¿Cuándo adaptarse?

El proceso de cambio es una tarea muy compleja. No es como modificar instrucciones a un proceso productivo automatizado haciendo ajustes en un algoritmo o un software para que las máquinas robotizadas de dicho proceso realicen tareas distintas a las que hasta aquí han realizado, donde la productividad no se ve afectada por las nuevas instrucciones. Los procesos de cambio en las empresas muy por el contrario conllevan una gran dificultad: las empresas por ser organismos sociales involucran, afectan y se ven afectadas por las personas que las conforman. Y ésta es la gran tarea, lograr que las personas que componen la empresa asimilen, internalicen y validen los procesos de cambio. Por esta razón es que los procesos de adaptación al entorno deben ser liderados.

Este panorama hace necesaria una nueva generación de líderes en las empresas, dispuestos a sobrellevar este entorno cada vez más cambiante. La visión del líder es muy relevante para reconocer los cambios que la organización requiere para su adaptación al entorno.

Una vez que han logrado dar con la estructura y los procesos que le dan resultado, a los directivos les es muy difícil asumir que una nueva realidad requiere necesariamente de una forma distinta de ver y hacer las cosas.

Sin embargo, para que todo proceso de cambio resulte adecuadamente, es imprescindible que los directivos de la empresa sean quienes lideren estos procesos de cambio interno en función de la adaptación necesaria al nuevo entorno. Si éstos no están convencidos y, vale decir, comprometidos con la estrategia trazada por la organización para responder a los cambios en el entorno, es muy probable que este proceso de cambio sea finalmente un camino largo y errático, que las empresas de hoy no pueden darse el lujo de recorrer.

En la administración moderna el campo que se encarga de diagnosticar, planificar e implementar procesos de cambio es el Desarrollo Organizacional. Cada vez existe más conciencia en la gran empresa del gran beneficio de un cambio planificado. En la PYME, en cambio, producto que muchas veces, no se tiene el personal suficiente, porque el día a día absorbe, porque el pedido urge; los procesos de cambio más bien son reactivos y generan una tensión adicional. Cambios obligados y reactivos generan ansiedad e inseguridad. Eso cuando estamos conscientes de los cambios que ocurren, pues, lo más peligroso es darnos cuenta tarde que el mundo cambió y que no fuimos capaces de adaptarnos a ese nuevo escenario.

El cambio constante en el entorno obliga a las empresas a adaptarse o simplemente, tarde o temprano, a desaparecer. Esto que parece una amenaza fuerte del entorno se transforma en oportunidad si las empresas (y sus directivos) pierden el miedo y afrontan esta realidad con la convicción que tienen algo que proponer en este entorno cambiante. La popular cantautora argentina Mercedes Sosa cantaba “cambia todo cambia”, hoy las empresas y personas deben ser capaces de comprender que esta condición del entorno, si se proponen respuestas adecuadas y es bien guiada internamente, representa una oportunidad única de poder marcar diferencias y obtener ventaja por sobre aquellos que no han logrado asimilar el cambio y lo siguen viendo como una constante amenaza del entorno.